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Capí­tulo 9 – Junto al mar

16 January 2010 3,001 views

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-Tocas muy bien la guitarra y tienes muy buena voz,- dijo la hermosa chica. Al notar que era una de las riquillas que se hospedaban en el hotel, Isauro se sintió intimidado y sin saber qué contestar.

-Er..este..sí­…es un pasatiempo- dijo rascándose la cabeza.

-Bueno, parece que me he alejado mucho de la playa. Será mejor que me regrese. Me gustó mucho escucharte-

La chica se alejó e Isauro se quedó pensando qué tonto y qué ignorante era. Ni siquiera podí­a entablar una conversación con una muchacha de sociedad. Seguramente cuando Carolina se graduara de la universidad no querrí­a ni saludarlo.

Tengo que salir adelante, pensó. Pero cómo le hago si soy un bruto.

Al dí­a siguiente Isauro salió en su humilde barco a pescar.

Talvez me puedo convertir en un buen pescador depues de todo. Me pongo una pescaderí­a en el pueblo y me puede funcionar. Los comerciantes hacen mucho dinero. Después, hasta una señorita tan bonita como la de anoche me querrá y Carolina hasta se va a arrepentir de no haberme hecho caso.

Sus pensamientos fueron abruptamente interrumpidos por unos gritos de ayuda. Sin pensarlo dos veces, Isauro, que era un buen nadador, se lanzó al mar para rescatar a los jóvenes. Cual fue su sorpresa al ver que la muchacha de anoche se encontraba entre ellos.

-Tú eres el que estaba cantando anoche,- dijo la chica. -Lo que pasa es que se nos volcó la lancha y no sabemos qué hacer.-

-Está bien, traeré un ancla que tengo en mi barco pesquero y luego los puedo llevar a la playa para que consigan ayuda para mover la lancha.-

Una vez en el barco,

-Me llamo Sarah, mucho gusto. Y él es mi hermano, Marcus, tenemos un hotel de playa por aquí­ cerca.-

-El gusto es mí­o- contestó Isauro extendiendo la mano. Sin embargo, cuando se la ofreció a Marcus, él simplemente le dijo despectivamente,

- Y tú qué hací­as rondando por aquí­?-

-Marcus! Cómo eres así­?! No ves que el muchacho nos está ayudando?- protestó Sarah.

-Si no fuera porque se me atravesó este pedazo de madera vieja, la lancha no se me hubiera volcado.-

-Eso no es verdad, ni siquiera habí­amos visto este barco. La lancha se volcó porque tú andabas fachenteando con las maromas que sabí­as hacer.-

-Mire, jóven, no le voy a permitir que me culpe de sus imprudencias. Si no fuera por la señorita que lo acompaña, lo bajarí­a del barco ahorita mismo.-

-Ah pues no es necesario fí­jese. Ahorita mismo me voy. O acaso cree que sólo usted sabe nadar?- y diciendo ésto Marcus se arrojó al mar.

-Sarah!!! Deja a ese pescador hediondo y patán y vámonos!- gritó Marcus desde el agua.

-Aquí­ el único patán eres tú y contigo no voy a ningún lado!-

-Pues vas a ver cuando le diga a Papá con quien te has juntado- dijo Marcus y se fue nadando.

-No le hagas caso- dijo Sarah. -Yo te agradezco mucho que nos hayas ayudado. Dónde puedo buscarte para devolverte el ancla?-

-No te preocupes, puedes dejarla en la playa.-

Lo único que me falta ahora es que descubran nuestra comunidad clandestina pensó Isauro.

Mientras tanto, Carolina habí­a decidido ir a pasear por la playa para ver si podí­a ver a Isauro. Cual fue su sorpresa al ver el barco acercarse y ver que Isauro vení­a acompañado de una rubia escultural.

Capí­tulo 10
Junto al mar – Todos los capí­tulos
por Andreí­na Mendez

Edición de enero 2010

enero
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