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Casos sorpendentes: Andrea Yates

16 January 2010 11,466 views

Andrea Yates parecí­a tener un futuro brillante. Graduada del Milby High School con grandes honores, completó sus estudios como enfermera en la Universidad de Texas en 1986. De 1986 a 1994 trabajó como enfermera en el centro de cáncer de la universidad.

A los 25 años, Andrea conoció a Rusty Yates con quien contrajo nupcias en 1993. La pareja estaba muy envuelta en la religión. Se dedicaban a ir a estudios bí­blicos y grupos de oración. Cierta vez comentaron con sus familiares que tendrí­an todos los hijos que la naturaleza les permitiera.

Durante su matrimonio tuvieron cinco hijos, a todos les pusieron nombres bí­blicos: Noah, John, Paul, Luke y Mary.

Rusty y Andrea conocieron a un predicador extremista, Michael Woroniecki, que enseñaba que el hombre debí­a renunciar a todos los bienes materiales y vivir en las condiciones más humildes que pudiera. También predicaba que el papel de la mujer se derivaba de la maldad de Eva y que las madres malas solo podí­an criar hijos malos que iban directos al infierno.

Mientras hay quienes dicen que fue Rusty quien se envolvió más en las enseñanzas de este predicador, hay otros que dicen que fue Andrea. Lo cierto es que el predicador les vendió un bus viejo donde los convenció que deberí­an irse a vivir con sus cinco hijos.

La vida en el bus se hizo insoportable para Andrea. El calor era terrible, el espacio limitado. Andrea tení­a que enseñar en casa a los cinco niños pues según creí­an, era malo que los niños fueran a la escuela y aprendieran las cosas del mundo. Su mente no soportó y en 1999 fue hospitalizada por intento de suicidio. Después de este intento, las cosas empeoraron. Andrea tení­a alucinaciones, oí­a “al diablo” hablándole, cayó en una profunda depresión y le suplicaba a su esposo que la dejara morir.

La familia le rogó a Rusty que la sacara de ese bus y la llevara a vivir a una casa normal. Rusty lo hizo y la salud mental de su esposa pareció mejorar. Sin embargo, en marzo de 2000, su padre falleció y Andrea volvió a caer en un estado depresivo. Andrea fue hospitalizada en dos ocasiones debido a que su salud mental se habí­a deteriorado bastante.

Dos dí­as después de su segunda hospitalización, unas horas antes de que llegara su suegra, quien la habí­a venido ayudando con los niños, Andrea llenó con agua la tina del baño y llevó a cabo lo que por dos años habí­a tenido en mente.

Uno por uno ahogó a sus tres hijitos varones más pequeños y los tendió sobre la cama. Cuando acababa de ahogar a la bebita, el niño mayor, al ver el cuerpecito flotando en la tina, le preguntó a su mamá qué estaba pasando. Sin embargo, no esperó respuesta y escapó corriendo. Andrea lo persiguió hasta alcanzarlo y mientras el niño gritaba y pateaba, lo metió en la tina. El niño forcejeó pero finalmente corrió la misma suerte de sus hermanitos.

En su confesión, Andrea dijo que lo habí­a hecho porque era una mala madre que no los estaba educando bien y que por lo tanto los niños se iban a ir al infierno si continuaban así­.

A pesar de haber sido condenada a cadena perpetua en el primer juicio, en 2006 se le otorgó otro juicio donde fue declarada no culpable por razones mentales.

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