Junto al mar: Capítulo 13
Leer capítulos anteriores
Capítulo 1, capítulo 2, capítulo 3, capítulo 4, capítulo 5, capítulo 6, capítulo 7, capítulo 8, capítulo 9, capítulo 10, capítulo 11, capítulo 12
Capítulo 13
Como ya faltaban solo dos días para irse a estudiar a la capital, Carolina fue al hotel por su cheque final. Ya había puesto su renuncia hacía dos semanas pero todavía no le habían liquidado sus últimas ganancias. Mientras esperaba que la secretaria le entregara su cheque, entró Sarah con dos de sus amigas.
-Sarah, no puedo creer que andes tan entusiasmada con un pobre pescador. De verdad que no lo creo.-
-Ay, es que tú no sabes. Es tan guapo y tiene unos músculos. Además toca guitarra y canta divino. Y eso sin contar que es super amigable y cortés.
Isauro. Estaban hablando de Isauro, no cabía la menor duda. Carolina sentía que su corazón estaba latiendo tan fuerte que lo iban a escuchar estas riquillas. No sabía si era por la cólera, los celos o por el solo hecho de escuchar la descripción exacta de aquel amor que estaba a punto de abandonar.
-Pues vas a tener que presentárnoslo porque suena lindo aunque sea para pasar el rato.-
-No, eso sí que no. El es solo para mí. Nos la pasamos muy bien y estoy segura que le gusto. Y no pienso compartir su corazoncito con nadie!!-
Carolina estaba tan aturdida por las palabras de Sarah que la secretaria le tuvo que hablar tres veces para decirle que ya estaba el cheque.
-Disculpe, estaba distraída. Gracias por todo.-
-Que te vaya bien en la ciudad, buena suerte en tus estudios.-
-Gracias, buen día-
Salió de ahí con el alma hecha pedazos. Las palabras de Sarah le martillaban la cabeza.
El es solo para mí. Nos la pasamos muy bien y estoy segura que le gusto.
El es solo para mí. Nos la pasamos muy bien y estoy segura que le gusto.
El es solo para mí. Nos la pasamos muy bien y estoy segura que le gusto.
Con razón Isauro ya no la había vuelto a buscar. No era por dignidad ni por orgullo masculino. El no era así, de hecho mas bien a veces se pasaba de fresco. No la había buscado porque ya no la quería. Seguramente estaría tan entusiasmado con Sarah como lo estaba ella con él. Sin embargo, al llegar a la cabaña, la esperanza de estar equivocada empezó a renacer.
-Te vino a buscar el hijo del Meño. Parece que quería que fueras a pescar con él-
-Y qué le dijiste, mamá?
-Que andabas en tus preparativos de última hora para tu partida a la ciudad-
-Voy a buscarlo-
Carolina fue corriendo a la cabaña de Isauro pero su papá le dijo que no estaba, que ya se había ido a pescar.
-Diz que a pescar, porque seguramente está tocando la guitarra el muy vagabundo.-
-Está bien. Cuando llegue por favor le dice que lo vine a buscar.-
Mientras tanto, Isauro estaba mar adentro cantando sus penas. Le gustaba Sarah, sí. Pero a Carolina la quería, la amaba. Lo curioso era que a pesar de ser Carolina de su misma condición social la veía mas inalcanzable que a Sarah. Pero esa tarde había podido más su deseo de estar con ella que su promesa de no volver a buscarla.
De nada me sirvió irla a buscar. Mas bien una vez más me di cuenta que no ocupo el menor lugar en la vida de Carolina.
Con las redes vacías y cansado de lamentarse decidió volver a la playa. Entró a la cabaña y su padre lo primero que le preguntó fue cuánto había pescado. Al enterarse que nada, se enojó tanto que ni siquiera se acordó de decirle que Carolina lo había venido a buscar. No fue si no hasta el día siguiente en la tarde que se lo dijo…
Junto al mar
por Andreína Mendez
Ver mas mini romances, tragedias y relatos
Edición de mayo 2010
![]() |










