Junto al mar – Capítulo 16
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Mientras se despedían, Marcus, el hermano de Sarah los observaba desde la recepción.
Así que ese pescador hediondo anda con mi hermana. Está muy equivocado si piensa que va a poder aspirar a ella.
De inmediato Marcus fue a buscar a su papá, el dueño del hotel, para decirle lo que acababa de ver. Don Fernando enfurecido salió a encontrarlos.
-Es el colmo del atrevimiento! -le dijo indignado a Isauro. -Los dejé que siguieran viviendo en las afueras del hotel pero eso no quiere decir que voy a dejarlos relacionarse con mis huéspedes y muchísimo menos con mis hijos!!!!
-Disculpe señor, y-yo…
-Usted nada!!! Lárguese de aquí y dígale a todos sus vecinos los pescadores que ahora sí me van empacando todos sus cachivaches porque se van de mis tierras de inmediato.
-Papá! No puedes hacer eso! -protestó Sarah. -Nos encontramos en la playa y él simplemente tuvo la caballerosidad de venirme a acompañar.
Don Fernando no quería escuchar razones. El pensar que su hija podía relacionarse con un pobre pescador lo llenaba de ira. Sin embargo, después de varios intentos de Sarah por convencerlo que estaba cometiendo la peor injusticia de su vida, aceptó no echar a los pescadores. Pero con la condición de que Sarah nunca más en su vida se volviera a encontrar ni con Isauro ni con ningún otro de ellos. Sarah aceptó gustosamente pensando que después de un tiempo prudente lo iría a buscar a escondidas.
Isauro por su parte regresó a su humilde vivienda. Los días se volvieron monótonos y llenos de desesperanza. Con el ofrecimiento de Sarah había creído tener la oportunidad para salir adelante y ser exitoso. Ahora con la prohibición de acercarse a ella, su vida se limitaba al trabajo, la pesca y de vez en cuando, su guitarra.
Talvez es mejor así. Aunque Sarah es muy bella y buena gente, yo le prometí fidelidad a Carolina. Además si Sarah me hubiera ayudado con lo de la música, me hubiera sentido comprometido con ella. Y yo a quien amo es a Carolina. Lo que tengo que hacer es dejar de andar tristeando como un estúpido perdedor y llenarme de coraje y valor para salir adelante.
Desde ese día Isauro decidió tomar el control de su vida. Se dedicó a pescar con tal furia que se convirtió en el abastecedor principal de pescado para la pescadería del pueblo. Aunque terminaba de pescar hasta la madrugada, se levantaba muy temprano para ir a las clases de bachillerato por madurez. Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en años.
Hacía dos años ya que Carolina se había ido para la capital.
Cómo estará Carolina, se preguntaba Isauro. Sólo escribió los primeros meses y ya no volvió a escribir más. Y en su última carta me liberó de la promesa de serle fiel. Será que se encontró un novio, algún estudiante de ciencias políticas como ella.
A pesar de haber terminado con Carolina, Isauro no se había hecho de otra novia. Había salido con algunas muchachas pero todavía no encontraba una muchacha que le gustara tanto como le había gustado Carolina. La recordaba caminando por la playa, el viento jugando con su cabello. Todavía la quería…
Junto al mar – Todos los capítulos
por Andreína Mendez
Edición de Agosto 2010
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