Capítulo 6: Novela Junto al mar
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Carolina estaba un poco nerviosa de ir a pedir trabajo al hotel. Sin embargo, se armó de valor. Ya estaba a punto de entrar a la recepción y no quería dar vuelta atrás.
Me pregunto si ya habrá cambiado de dueño el hotel. Isauro me contó que ya don Venacio lo había vendido, pero quién sabe si ya estará la nueva administración.
Se sentía un poco acomplejada al ver a la gente de la alta sociedad que se hospedaba allí. Además, el grupo de chicas de su edad que acababa de pasar junto a ella mirándola para abajo, la hacían dudar. ¿Será que soportaría limpiar las cabinas de esas pesadas?
Sí, no tenía otra opción.
-Buenas tardes, señorita. ¿Usted me podría dar una aplicación para trabajar como mucama?- preguntó Carolina tímidamente.
-Ah qué bien, llegas en un momento perfecto. Estamos urgidos de mucamas. Llena la aplicación y se la doy al jefe ahorita mismo.-
-Sí, claro. Gracias.- La ilusión de conseguir trabajo hicieron que las dudas de Carolina se disiparan de inmediato y se llenara de optimismo.
Siete minutos después…
-Aquí está-
-Muy bien, espera aquí. Se la daré al jefe.-
La secretaria entró en la oficina de recursos humanos y cual fue su sorpresa al encontrarse con el dueño del hotel en lugar de su jefe.
-Disculpe don Fernando, estaba buscando a don Blas. Creo que volveré más tarde.-
-No se preocupe, voy a estar aquí unos días poniéndome al tanto de la administración del hotel. Dígame qué se le ofrece.-
La secretaria le explicó que estaban necesitando varias mucamas y que ahí afuera estaba una muchacha solicitando trabajo. Don Fernando le pidió que la hiciera pasar ya que él mismo la entrevistaría.
La secretaria notificó a Carolina que el mismo dueño del hotel la estaría entrevistando. Los nervios le volvieron a la muchacha pero se hizo fuerte y entró en la oficina.
Don Fernando medio leyó la aplicación. Estaba muy ocupado y en su mentalidad de empresario para ser mucama no se necesitaban grandes calificaciones. Para Carolina ésto fue un alivio ya que no había querido poner su verdadera dirección para no delatar a la comunidad pescadora con el nuevo dueño.
-Muy bien, preséntate mañana para que pruebes si te gusta el trabajo y para que nosotros veamos si lo desempeñas bien. Si todo va bien, te presentas aquí nuevamente para contratarte.-
-Muchas gracias, señor. Hasta mañan…- El sonido de la puerta y la interrupción de un guapo joven entrando a la oficina no dejaron a Carolina terminar de despedirse.
-Fiuuu, fiuuuu- silvó el joven sin ningún respeto viendo a la muchacha de arriba a abajo.
-Compermiso- dijo Carolina incómodamente pero feliz de que ya su asunto con el dueño del hotel había acabado. Estaba muy guapo el chico pero también muy impertinente. Y a ella le gustaban caballerosos como Isauro.
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Junto al mar
Autora: Andreína Mendez
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