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Capí­tulo 6: Novela Junto al mar

29 September 2009 2,071 views

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Carolina estaba un poco nerviosa de ir a pedir trabajo al hotel. Sin embargo, se armó de valor. Ya estaba a punto de entrar a la recepción y no querí­a dar vuelta atrás.

Me pregunto si ya habrá cambiado de dueño el hotel. Isauro me contó que ya don Venacio lo habí­a vendido, pero quién sabe si ya estará la nueva administración.

Se sentí­a un poco acomplejada al ver a la gente de la alta sociedad que se hospedaba allí­. Además, el grupo de chicas de su edad que acababa de pasar junto a ella mirándola para abajo, la hací­an dudar. ¿Será que soportarí­a limpiar las cabinas de esas pesadas?

Sí­, no tení­a otra opción.

-Buenas tardes, señorita. ¿Usted me podrí­a dar una aplicación para trabajar como mucama?- preguntó Carolina tí­midamente.

-Ah qué bien, llegas en un momento perfecto. Estamos urgidos de mucamas. Llena la aplicación y se la doy al jefe ahorita mismo.-

-Sí­, claro. Gracias.- La ilusión de conseguir trabajo hicieron que las dudas de Carolina se disiparan de inmediato y se llenara de optimismo.

Siete minutos después…

-Aquí­ está-

-Muy bien, espera aquí­. Se la daré al jefe.-

La secretaria entró en la oficina de recursos humanos y cual fue su sorpresa al encontrarse con el dueño del hotel en lugar de su jefe.

-Disculpe don Fernando, estaba buscando a don Blas. Creo que volveré más tarde.-

-No se preocupe, voy a estar aquí­ unos dí­as poniéndome al tanto de la administración del hotel. Dí­game qué se le ofrece.-

La secretaria le explicó que estaban necesitando varias mucamas y que ahí­ afuera estaba una muchacha solicitando trabajo. Don Fernando le pidió que la hiciera pasar ya que él mismo la entrevistarí­a.

La secretaria notificó a Carolina que el mismo dueño del hotel la estarí­a entrevistando. Los nervios le volvieron a la muchacha pero se hizo fuerte y entró en la oficina.

Don Fernando medio leyó la aplicación. Estaba muy ocupado y en su mentalidad de empresario para ser mucama no se necesitaban grandes calificaciones. Para Carolina ésto fue un alivio ya que no habí­a querido poner su verdadera dirección para no delatar a la comunidad pescadora con el nuevo dueño.

-Muy bien, preséntate mañana para que pruebes si te gusta el trabajo y para que nosotros veamos si lo desempeñas bien. Si todo va bien, te presentas aquí­ nuevamente para contratarte.-

-Muchas gracias, señor. Hasta mañan…- El sonido de la puerta y la interrupción de un guapo joven entrando a la oficina no dejaron a Carolina terminar de despedirse.

-Fiuuu, fiuuuu- silvó el joven sin ningún respeto viendo a la muchacha de arriba a abajo.

-Compermiso- dijo Carolina incómodamente pero feliz de que ya su asunto con el dueño del hotel habí­a acabado. Estaba muy guapo el chico pero también muy impertinente. Y a ella le gustaban caballerosos como Isauro.

Capí­tulo 7
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Junto al mar
Autora: Andreí­na Mendez

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