Mini tragedias: El loco
Todos los días la miraba desde la ventana de la cocina. Ella era linda, parecía un ángel. Tenía el cabello largo, lacio y oscuro como el café que se tomaba todas las mañanas mientras esperaba que llegara la hora de verla.
Esteban era un hombre tímido y con muchos complejos. A sus 45 años todavía estaba soltero ya que nunca se había atrevido a declarársele a ninguna muchacha. Su única “pareja” era su computadora. Esteban era muy inteligente y había aprendido programación de computadoras leyendo libros y traveseando con su ordenador. Ahora tenía un pequeño negocio por Internet que era con el que se mantenía. A pesar de su timidez, Esteban no había perdido la esperanza de poderse casar y tener hijos. Y ahora que había conocido a Ariana, esa esperanza había aumentado.
Había sido amor a primera vista. Una mañana cualquiera y como si el destino le hubiera dicho que levantara la mirada, él había mirado para afuera justo en el instante que ella pasaba por el frente de su casa. La mañana siguiente, Esteban esperaba junto a la ventana, con las persianas entre abiertas a ver si la chica pasaba de nuevo por ahí. En efecto, la chica volvió a pasar y desde entonces se le hizo una costumbre a Esteban pararse junto a la ventana para verla pasar. Un día en la tienda, él la había visto con unas amigas y había escuchado que la llamaban Ariana.
El no sabía por qué Ariana pasaba todas las mañanas frente a su casa, pero sospechaba que era porque ella también lo quería a él. Ya que siempre que pasaba, veía fijamente hacia la ventana donde él estaba. De hecho la semana pasada, se les habían cruzado las miradas y ¡Ariana le había sonreído! Había sido una sonrisa medio tímida, no muy segura de querer sonreír. ¡Pero una sonrisa después de todo! Eso de la timidez él ya se lo sabía de memoria y el saber que ella también era tímida hasta le daba más valor para acercársele.
Esta mañana, Esteban se había propuesto a ser más aventado. Ya no se escondería tras las persianas entreabiertas sino que abriría la ventana completamente y la saludaría. Toda la semana se había pasado leyendo libros de cómo tener confianza en sí mismo y ser más extrovertido. Por primera vez en muchos años se sentía seguro de que podría hablarle a la muchacha sin sonrojarse y sin que se le trabara la lengua. Talvez hasta la invitaría a un café. Entonces se conocerían mejor y finalmente podría declarársele.
Todo estaba listo, ya había abierto la ventana aunque había dejado las persianas cerradas pues las quería abrir justo cuando ella pasara por ahí, así parecería una coincidencia. Le sudaban un poco las manos pero se repetía a sí mismo las palabras de aliento y confianza que había estado leyendo. Además, la visión de los dos juntos le daba nuevas fuerzas.
Por estar pensando en su prometedor futuro junto a Ariana, casi se le pasa la hora. Esteban se acercó a abrir la persiana pero se detuvo de inmediato. Ariana venía acompañada. Su acompañante era nada mas y nada menos que un apuesto joven que la abrazaba! Los dos reían y se miraban como enamorados. A Esteban se le debilitaron las piernas y se le nubló la mirada. Pero a pesar de su estado de shock, logró escuchar cuando Ariana le dijo a su novio,
-Vieras que en esa casa, vive un loco-
Autora: Andreína Mendez
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